miércoles, 13 de mayo de 2015

CALLE AZUL

calle azul

Nadie puede soportar el peso de las noches de invierno, el frío en las calles azules, preámbulo de la oscuridad de hielo. 
Pienso y escribo: Me gusta el invierno, por los espacios vacíos, el estremecer de las palabras meditadas, las emociones profundas y hasta por esas cancioncillas de cascabeles que pregonan los altavoces. 
Pero sé que no es más que melancolía, fruto de estos días de luz y renacer. ¡Es todo tan magníficamente liviano en primavera! Tan liviano como la esperanza.


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